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domingo, 19 de junio de 2011

Camino hacia la eternidad

      Viajemos juntos hacia la eternidad. Hacia aquellos lugares de los cuales nadie conoce. Viaja conmigo, sirena marinera. Si viajamos en barco no será muy difícil perdernos ante la inmensidad. Cierra los ojos e imagina que es un sueño. Ábrelos cuando sea de noche, cuando te cante tu nana preferida significará que la noche nos acompaña en nuestro viaje, pero aún no, que es de día. El sol debe dejar de mirar si queremos emprender nuestro viaje ya que seguramente le dará envidia vernos marchar. Mientras no me oiga susurrar a tu lado no habrá ningún problema. El sol es el dueño de la mentira y de la codicia, tu hermana te protege de los males, la noche convierte la materia inerte en viva mediante la magia. 

      Al pasar la luna sobre nosotros convierte las sombras en fantasía. Mi leve cuerpo sediento de gloria abre sus alas al aire y mi suelo se hace ceniza al tenderme sobre toda armonía presente a mi alrededor. Mi compañera se estira como yo la enseñé, la luna la da poder para caminar sobre un manto de niebla, sin suelo ni lumbres que se enciendan.

      Así me encuentro, sombra que me airea los pasos de la nada.  Ella va directa hacia sus aposentos en el reino de la ausencia, allá, sola frente a la inmensidad. Y yo que la sigo, para que no se pierda y para ocultarla del sol, sólo cuando aparezca. Mientras tanto no la entretengo, ahora que ella es la reina de la oscuridad, caminaré a su lado hacia la eternidad.

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